El Partido Popular reitera su rechazo frontal al cierre programado de la Central Nuclear de Almaraz y exige al Gobierno de Pedro Sánchez que rectifique una decisión que considera un grave error estratégico para Extremadura y para el conjunto de España.

Precisamente esta semana senadores de diferentes partidos políticos con representación en el Senado de España han visitado la central, en donde han podido comprobar en primera persona el funcionamiento de la planta. Esta Delegación de la Comisión de Transición Ecológica ha estado acompañada de las senadoras por Cáceres, Mónica Grados y Loli Marcos.

Las senadoras populares advierten de que el cierre de Almaraz no responde a criterios técnicos ni económicos, sino a una política energética basada exclusivamente en planteamientos ideológicos que ignoran la realidad del sistema eléctrico español, el contexto internacional y las necesidades de competitividad de la economía.

El PP recuerda que la Central Nuclear de Almaraz constituye uno de los principales motores económicos de Extremadura y especialmente del Campo Arañuelo y el norte de la provincia de Cáceres. La actividad de la central sostiene miles de empleos directos, indirectos e inducidos, genera riqueza para decenas de municipios y permite mantener actividad empresarial, comercio, servicios e industria auxiliar en toda la comarca.

El Partido Popular considera especialmente preocupante que el Gobierno quiera ejecutar este cierre sin ofrecer alternativas reales de reindustrialización ni garantías de empleo para la comarca.

“Una vez más, Pedro Sánchez castiga a Extremadura tomando decisiones desde Madrid sin escuchar al territorio ni a los trabajadores”, ha señalado la senadora por Cáceres, Loli Marcos.

Para el PP la energía nuclear es actualmente imprescindible para garantizar precios competitivos, estabilidad del suministro y seguridad energética, especialmente mientras las energías renovables continúan desarrollando sistemas de almacenamiento suficientes para asegurar cobertura total.

“El debate no puede plantearse desde posiciones dogmáticas. La transición energética debe hacerse con sentido común, garantizando el suministro y protegiendo a las familias y empresas”, asegura.

El Partido Popular alerta también de las consecuencias económicas que tendría el cierre sobre el precio de la electricidad. Según señalan, eliminar generación nuclear obligaría a aumentar el uso de tecnologías más caras y dependientes de factores externos, lo que acabaría repercutiendo en hogares, autónomos e industria. “Cerrar Almaraz significa encarecer la factura de la luz y reducir la competitividad de nuestras empresas”.

Para el PP el Gobierno actúa sin diálogo e ignora la posición mayoritaria de instituciones, colectivos empresariales, sindicatos, trabajadores y administraciones locales que han mostrado públicamente su apoyo a la continuidad de la central. “Extremadura necesita oportunidades, empleo e inversión, no decisiones ideológicas que condenen el futuro de toda una comarca”, señala por su parte, la senadora Mónica Grados.

El GPP en el Senado seguirá impulsando iniciativas parlamentarias e institucionales para frenar el cierre de Almaraz y defender los intereses de Extremadura.